Tenía muchas ganas de conseguir un armario para Nancy. Quería que fuera el de los años 70 porque el de Quirón y el de reedición son más pequeños y por lo tanto tienen menos capacidad. Luego vi el que sacó planeta con la colección de Grandes Diseñadores y me encantó al ser de tres puertas, tan grande y con tanta cabida. Vi algunos a la venta pero piden bastante dinero por ellos y yo no estoy por pagar cantidades exhorbiantes por este hobby, así que también lo descarté.
( Por cierto, ¿soy yo o me parece que los precios de todo lo relaccionado con Nancy se han disparado desde el 50 aniversario?)
Así que volví a mi idea de conseguir uno de los setenta a buen precio aunque fuera para restaurar.
Creo que ya he dicho más de una vez que tuve un armario en mi infancia que me hizo mi padre, igual o mejor que el original, precioso, y también el chiffonier, pero que no conservo ninguno de los dos.
Bueno, pues después de buscar, encontré uno necesitado de restauración pero con defectos que yo me veía capaz de arreglar. Y sobre todo, muy barato. Así llegó:
Tenía desonchones con algo de pérdida de material en la zona azul, pero lo más importante, bisagras, barra, tiradores y cajones en buen estado.
Las erosiones más importantes de la madera las rellené con masilla especial para estos materiales, y luego lijé y pinté. Las zonas blancas no las he tocado, no tienen defectos importantes, tan sólo desgaste del paso del tiempo, y no quería que el armario perdiera su esencia vintage , así que he respetado todo lo que he podido.
Mis chicas setenteras están la mar de contentas, la acumulación de ropa empieza a ser considerable, y todas las opciones de almacenaje vienen bien. Además recuperar uno de los muebles de su época les llena de alegría.
En seguida se ponen manos a la obra a colocar vestidos, chaquetas, abrigos...
Añadiendo algunas cajas se multiplica estratégicamente la capacidad de almacenaje.
Y aunque el armario es un trasto y ocupa mucho espacio él mismo, estamos contentas de tener un elemento más del mundo Nancy en la colección. No aspiramos a tenerlo todo, pero si lo imprescindible.
















































