¿Quien dijo que en invierno no se pueden vestir prendas de colores fuertes? Exactamente, nadie. Pero parece que los tonos muy vivos y alegres los solemos dejar para el verano y primavera, y en otoño e invierno el colorido es más austero.
Carolina está convencida de que los días grises y de lluvia como el de hoy agradecen las indumentarias vistosas, que aporten energía y alegría. Además, tiene la suerte de conocer a una diseñadora que practica esa misma filosofía en el vestir. Sí, lo habéis adivinado, es la sin par Rosana de "La biblioteca Silvestre"
Así, se pone sus pantalones multicolor y su chaquetón azulón al tono y se prepara para salir.
Luego piensa que sería bonito acompañarse de su hermanita pequeña que tiene un modelo igual al suyo para contagiar de buen rollo a las personas que paseen bajo la lluvia.
Así que las dos cogen sus gorros (beanie) y bufandas (bragas) y Carolina su bolso a juego, y se preparan para salir.
Puede que vayan al parque, puede que vayan al cine, lo que es seguro es que por donde pasen causarán sensación.













































