Entre los niños, Platero es de juguete. ¡Con qué paciencia sufre sus locuras! ¡Cómo va despacito, deteniéndose, para que no se caigan! ¡Cómo los asusta iniciando, de pronto, un trote falso!...
Lo llamo dulcemente: “Platero”… y viene a mi con trotecillo alegre que parece que se ríe…
Come cuanto le doy. Le gustan las naranjas mandarinas, las uvas moscateles, todas de ámbar, los higos morados, con su cristalina gotita de miel...
Es tierno y mimoso igual que un niño, que una niña...; pero fuerte y seco por dentro, como de piedra. Cuando paso sobre él, los domingos, por las últimas callejas del pueblo, los hombres del campo, vestidos de limpio y despaciosos, se quedan mirándolo.
Tiene acero. Acero y plata de luna, al mismo tiempo."
"Platero y yo" (fragmentos) Juan Ramón Jiménez
Mirari ha querido colaborar con este pequeño homenaje a una preciosa obra literaria que me encanta y me recuerda mis veranos rurales rodeada de los animalillos de los que no podía disfrutar el resto del año.
Y ya de paso, os enseño las últimas chaquetas que he hecho para las peques de la casa. La consabida chaqueta con capucha que hago con pequeñas variaciones de todas las tallas y todos los colores y que de tanto hacerla me sale sola, y otra más sencillita.
¡Cómo les gusta estrenar a estas pilluelas!











